
Literatura
Las palabras no piden permiso, vienen y listo, pero siempre así enlazadas de ideas y emociones, son impactos de la observación intuitiva que responde a un dictado descontrolado y silencioso, sin calibre, aparece del profundo oficio que flota en el alma, el ser capta el arrebato y viaja sin pensar sobre el texto, luego viene el que oficia de escritor, para seleccionar, sibarita exclusivo del pulso y los ritmos, se coloca siempre en un doble rol, también como lector, para probar del plato que el mismo va cocinando.